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Coronavirus

Tierra del Fuego es la provincia con más casos por cada 100.000 habitantes

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Registra la mayor incidencia del país. Supera casi en un 70% a la de la Provincia de Buenos Aires. Cómo está este indicador en las otras provincias y cuáles tienen menos contagios

Este lunes, a siete meses de la implantación de la cuarentena, Argentina superó el millón de casos detectados. Desde la última semana de agosto, la curva de nuevos contagios no dejó de crecer en forma sostenida. El total de casos asciende, según el último parte del Ministerio de Salud de Nación, a 1.018.999 y las víctimas fatales suman 27.100. En las últimas 24 horas se registraron 16.337 nuevos contagios y 384 fallecidos. Sin embargo, la distribución a nivel nacional fue cambiando en los último mes y medio. A fines de agosto, el 70% de los nuevos casos se concentraba entre la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires (PBA). Pero según el último parte oficial del Ministerio de Salud de Nación, solo el 35% de los nuevos casos se encontraban en esos dos distritos, donde los últimos números indican un descenso, mientras que el 65% restante se registraron en las provincias del interior del país.

Si se considera la cantidad de casos acumulados desde el primer infectado detectado en el país el 3 de marzo, los distritos con más contagios hoy son Buenos Aires con 507.438, CABA con 141.190, Santa Fe con 83.448, y Córdoba con 66.287. Pero estos valores no tienen en cuenta el tamaño poblacional, por eso el indicador adecuado para comparar es la incidencia.

La provincia que registra la mayor tasa de incidencia es Tierra del Fuego: 5.005 contagios sobre 100.000 habitantes, un valor que supera al de CABA (4.591) y es bastante mayor que la de PBA (2.893), Río Negro (2.650), Neuquén (2.509) y Santa Fe (2.360).

En la provincia más austral del país, hay 8.681 casos positivos sobre una población de 173.432 personas. En las últimas 24 horas, registró un récord de 295 nuevos contagios en una sola jornada, según el último parte oficial del Ministerio de Salud de Nación. La cifra incluye 13 casos existentes en las Islas Malvinas. Las cifras difundidas por el gobierno provincial varían en los números, algo usual entre los partes locales y el consolidado que difunde la cartera sanitaria nacional al final del día. Estas diferencias tienen que ver con los retrasos en la carga, aunque se supone que, al final, las cifras que se cargan y se toman en el Sistema Integrado de Información Sanitario Argentino (SIISA) deberían ser las mismas.

La capital fueguina, Ushuaia, sufrió su primer pico en marzo y abril por el turismo. “La ciudad llegó en ese momento a los 220 casos, pero se bloqueó y no pasó al resto de la provincia. Tuvimos tres meses de tranquilidad. En julio empezó el brote de Río Grande, que creemos que ingresó por un transportista, y desde entonces tiene transmisión comunitaria. Río Grande pasó por una fase de aislamiento social preventivo obligatorio, luego se flexibilizó, pero ahora sigue con ASPO”, explicó  el titular de Infectología del Hospital Regional de Ushuaia, Leandro Ballatore. “A finales de septiembre tuvimos una segunda ola en Ushuaia que sigue, al día de hoy, con transmisión comunitaria si bien está más controlada. Ahora en esta ciudad estamos con distanciamiento social, no con aislamiento”, agregó.

Sobre los factores que desencadenaron el escenario actual, este infectólogo señaló: “Es una provincia que por el clima la población tiene mucha actividad de puertas adentro, y muy poca al aire libre, que además no está permitida. A esto se suma que estamos recién saliendo del invierno, y que las viviendas son mucho más pequeñas que en Buenos Aires, por lo que dentro de un mismo grupo familiar de convivientes, las condiciones de distanciamiento son difíciles de sostener”.

Integrante del Comité Operativo de Emergencia (COE) provincial, Ballatore también advirtió que “como en todo el país, la gente no declara a tiempo los síntomas porque saben que eso irá asociado a algún tipo de aislamiento que puede poner en riesgo su fuente laboral. Por eso, van a trabajar estando con síntomas, y ponen en riesgo a otros trabajadores”.

Y consideró que el cansancio social con la cuarentena también influye en el aumento de casos: “Lo otro que vemos es que, al igual que pasa en casi todo el mundo, las reuniones sociales no se pueden controlar. Entendemos que la gente está en situación de agotamiento, pero ese tipo de reuniones es la condición ideal para la transmisión del virus”.

Asimismo, Ballatore analizó la estrategia sanitaria respecto de los testeos llevada adelante por esta provincia que conduce Gustavo Melella, ex intendente de Río Grande, del partido FORJA, alineado con el gobierno nacional. “En el promedio semanal, estamos por encima del 50% de positividad. Tiene que ver con cómo se manejó, hasta ahora, la disponibilidad de recursos para los test”, explicó.

En este sentido,  la provincia siguió la recomendación del Ministerio de Salud de Nación de testear soIo a los que tienen síntomas, así como al personal de salud o de riesgo. “No estuvimos hisopando a los asintomáticos. Por lo tanto, tenés más posibilidad de que den positivos. Ya la provincia compró 2.500 test de antígenos, similares a los PCR pero más rápidos, y recibimos una donación de Nación de 1.500 más. Como están limitados a personas con síntomas, nos va a liberar otra cantidad de test PCR para empezar a buscar en asintomáticos. Estamos en este momento en un punto de quiebre en cuanto a la estrategia de testeo”, aseguró.

Cómo están otras provincias

En cantidad de casos por cada 100.000 habitantes, detrás de Tierra del Fuego se ubican Río Negro (2.650); Neuquén (2.509); Santa Fe (2.360); Jujuy (2.250); Tucumán (2.215) y Santa Cruz (2.068), Mendoza (1.950) y Córdoba (1.763).

Río Negro, Santa Fe, Mendoza y Córdoba, por su población y cantidad de casos, son las que preocupan al presidente Alberto Fernández y donde, en principio, prevé extender la cuarentena fijada en el DNU que vence el domingo próximo. Respecto del resto, consensuará con los gobernadores una posible apertura según los números de esta semana.

En tanto Chaco, que fue uno de los focos al principio de la pandemia, hoy tiene una incidencia de 1.000 personas contagiadas cada 100.000 habitantes. Sin embargo, los nuevos casos diarios no disminuyen. En las últimas 24 horas, se informaron 193 nuevos contagios – uno más que el día anterior y nuevo pico hasta ahora- y totalizan 12.041 en esa provincia.

Seleccionar arriba a la izquierda el distrito en el que se desea visualizar la progresión de nuevos casos diarios desde el comienzo de la pandemia

En cuanto a la progresión de los contagios por provincia, tanto la Ciudad como la Provincia de Buenos Aires registran números en descenso en el promedio de los últimos 7 días. Estos cambios comenzaron a verse en la primera semana de septiembre, después de haber sido el foco de la epidemia por más de cinco meses.

En sentido contrario, al igual que en Tierra del Fuego, también siguen en ascenso los casos en Río Negro, que tuvo un pico de 536 nuevos contagios el pasado 16 de octubre, aunque en las últimas 24 horas registró 393, según el último parte del Ministerio de Salud de Nación.

La tendencia de ascenso sostenido y sin pausa desde la última semana de agosto, también la viene experimentando Santa Fe, que ayer registró un nuevo récord de 2.575 casos en una sola jornada.

En Jujuy, en cambio, los casos detectados parecen estar bajando desde el 3 de septiembre, cuando se registraron 357 nuevos casos. En las últimas 24 horas, los nuevos contagios detectados descendieron a 59.

Algo similar sucede en Salta, que tuvo un pico el 22 de septiembre con 444 nuevos casos en una sola jornada, pero luego comenzó a descender hasta llegar a los 201 informados de anoche.

Las provincias con menos casos

Los dos distritos con menos incidencia son Formosa y Misiones, con 23 casos y 15 cada 100.000 habitantes. Una baja tasa de incidencia también se observa en Catamarca, San Juan Corrientes, con 120, 167 y 190 casos respectivamente sobre la misma base poblacional.

Misiones registra hasta ahora, en tanto, un total de 195 infectados detectados en su territorio y 4 fallecidos. En la última semana apenas tuvo un promedio de 5 nuevos casos por día.

Formosa es la provincia que, además de su baja incidencia, tuvo menos contagios confirmados oficialmente hasta ahora: registra un total de 140. El primer caso recién se registró el 12 de junio. Y si bien tiene un único fallecido de acuerdo a los datos del Ministerio de Salud, las autoridades locales no lo consideran “propio”, y siguen informando que no registró muertos hasta ahora. En el gobierno de Gildo Insfrán lo atribuyen al domicilio en el DNI de la persona fallecida, pero sostiene que no murió en esa jurisdicción.

“Hoy no tenemos transmisión comunitaria, excepto en la ciudad de Clorinda, que hoy está bloqueada (no se puede ingresar ni salir) para evitar la propagación del virus”, le dijo a Infobae el jefe de Infectología y Control de Infecciones del Hospital de Alta Complejidad de la ciudad de Formosa, Julián Bibolini. Esa ciudad, segunda de este distrito en población, está ubicada río de por medio frente a la capital paraguaya, Asunción, con la que mantuvo históricamente un tránsito muy fluído.

“Hay una fuerte limitación a la circulación, con un protocolo para controlar a los transportistas, tanto para la circulación interna como para los que ingresan de afuera, con un sistema de obleas, según las cuales solo pueden parar en lugares acordados, o pueden cruzar la provincia pero no detenerse. También se hace un seguimiento periódico de los transportistas locales y se los llama por teléfono”, explicó Bibolini. El transporte de colectivos dentro de la provincia no está permitido.

“A las personas se las autoriza a ingresar a la provincia por determinados motivos con un criterio prioritario, previa autorización. Tienen que hacer cuarentena 14 días en alguno de los centros de aislamiento. En algunos casos excepcionales, se los deja cumplirla en su domicilio dependiendo de su condición clínica”, agregó este profesional que integra el Consejo de Atención Integral de la Emergencia COVID-19 de la provincia. De este Comité participan funcionarios no solo del área de Salud, sino también del Ministerio de la Comunidad, del de Economía, y el jefe de Gabinete de Insfrán, Jorge González.

“La población de Formosa es menos que en otros distritos y está más dispersa, lo que favorece la política de aislamiento y bloqueo que se viene llevando adelante. Si hay casos sospechosos, se busca a sus contactos estrechos, a los que también se aísla en estos centros. En las poblaciones pequeñas se hace un bloqueo y un estudio poblacional epidemiológico”, precisó Bibolini. Según el último parte provincial, hay más de 800 personas aisladas en “cuarentena”. Deben pasar 14 días en centros de aislamiento ubicados en escuelas y clubes, y recién pueden salir después de dos hisopados negativos.

En esta provincia siguen sin estar abiertos los gimnasios; los bares y restaurantes solo tiene habilitado el servicio de delivery; no se permite actividad física al aire libre; y los comercios abrían hasta hace muy poco solo 4 horas por día. En el Día de la madre, solo se autorizó salir a pasear en auto por la Costanera de la capital formoseña, pero no estuvo permitido bajarse en la vía pública.

Sexo y edad de los contagiados

Los contagios por coronavirus no parecen depender del género. En Argentina, la mitad son varones y casi la otra mitad son mujeres (hay un porcentaje mínimo no identificado). Esta distribución no es la misma que para los muertos, ya que en términos de letalidad y mortalidad, los casos aumentan en hombres con relación a las mujeres.

En cuanto a las franjas etarias, según los datos que muestra la sala de situación del Ministerio de Salud, el mayor porcentaje de casos (29%) corresponde a personas de entre 30 y 39 años; le siguen 20% (20-29 años); 19% (40-49 años); 13% (50-59 años); 8% (60-69 años); 6% (10-19 años); 4% (70-79 años); 3% (0-9 años) y 3% (mayores de 80 años).

Un análisis sobre las posibles causas

A la hora de analizar los motivos por los que los casos se dispararon en algunos distritos, la docente e investigadora Valentina Viego, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur de la Universidad Nacional del Sur, consideró que el aislamiento de los pacientes no fue eficaz en muchos casos. “En algunas jurisdicciones los positivos fueron aislados fuera del hogar (hoteles), pero en la gran mayoría el aislamiento se cumplió dentro de la vivienda sin más asistencia que la llamada telefónica de un operador, propagando el contagio al resto de la familia. No se destinaron recursos para evitar que esas familias propagan el virus a otros fuera del hogar”.

“En países como Argentina, donde las restricciones a la actividad comercial y productiva tienen alto impacto sobre los ingresos de la población y alimenta los debates tipo ‘salud-economía’, es imprescindible ampliar los sistemas de registro, donde no sólo se cargue la edad, sexo y fecha de síntomas de los confirmados, sino también información adicional que permita evaluar si los contagios ocurrieron en el lugar de trabajo, en actividades sociales, lugares de recreación o de actividad física. Este tipo de información hubiese sido útil para zanjar los debates sobre el riesgo de abrir o no determinadas actividades. Hasta el día de hoy se desconoce el impacto de las habilitaciones comerciales y solo se difunde la posición corporativa de sus representantes, pero no existe ningún indicador que permita verificar estas hipótesis de un modo riguroso y científico”, sostuvo Viego.

Para esta investigadora, el despliegue de una estrategia de más testeo, rastreo, aislamiento efectivo y vigilancia necesita recursos. “Los gobiernos nacional y provinciales han anunciado asignaciones de recursos para las intervenciones en COVID-19, pero en los hechos se ha tratado de cifras marginales, que no impactan significativamente sobre el funcionamiento de los sistemas asistenciales y de vigilancia”, agregó.

En su visión, la estrategia sanitaria “quedó a medio camino entre la cuarentena y el control”. Y concluyó: “Para frenar los contagios se requiere aplicar primero la cuarentena estrictamente y luego el mix de rastreo-test-aislamiento. Si no se desarrolla lo segundo, la salida formal o de hecho de la primera ocurre con más contagios. Ninguna de las dos estrategias fue implementada en profundidad, ambas carecieron de suficiente extensión o profundidad. Dicho de otro modo: poca cuarentena y poco control con los resultados que ya conocemos”.

¿Cómo se procesó la información?

La Unidad de Datos de Infobae descarga diariamente los datos oficiales de distintas fuentes, entre ellas, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Estos datos se llevan a una hoja de cálculo, donde se cruzan con datos poblacionales y detallando casos confirmados y muertes. Sobre estas bases se calculan varios indicadores entre ellos incidencia, letalidad y mortalidad.

Para visualizar y descargar los datos a nivel nacional, con sus respectivas pestañas, siga este enlace.

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Pfizer solicitó a la Unión Europea la autorización de emergencia para su vacuna contra el coronavirus

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La farmacéutica norteamericana y su socia alemana BioNTech indicaron que en caso de ser aprobada podría ser lanzada en el continente antes de fin de año. Los estudios preliminares mostraron un 95% de eficacia

El laboratorio estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech anunciaron este martes que habían solicitado la aprobación regulatoria de la UE para su vacuna Covid-19, lo que aumenta las esperanzas de que los primeros pinchazos puedan ser administrados en diciembre.

Las dos compañías dijeron en un comunicado que el lunes habían presentado una solicitud a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) “para la Autorización Condicional de Comercialización (AMC)” de su vacuna, después de que las pruebas mostraran que era 95 por ciento efectiva contra el nuevo coronavirus.

Si se aprueba, la vacuna BNT162b2 podría potencialmente ser lanzada “en Europa antes de finales de 2020”, según el comunicado.

La medida se produce un día después de que su competidor Moderna dijera que estaba pidiendo a los reguladores de EEUU y Europa que permitieran el uso de emergencia de su vacuna COVID-19. La presentación de Pfizer/BioNTech ante las autoridades de EEUU fue realizada el 20 de noviembre.

(Reuters)(Reuters)

La solicitud europea completa el proceso de revisión, que comenzó el 6 de octubre ante la EMA. Por su parte, el gobierno británico dijo la semana pasada que los socios entregaron los datos de sus ensayos clínicos a la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido.

La EMA otorga las autorizaciones en base al interés de salud pública sobre datos menos exhaustivos que los solicitados en condiciones normales. De todas formas, se deben cumplir con una serie mínima de requisitos: que el el balance beneficio-riesgo del producto sea positivo; que sea probable que el solicitante pueda proporcionar datos completos; que se satisfagan las necesidades médicas; que haya un beneficio para la salud pública de la disponibilidad inmediata del medicamento en el mercado superior a los riesgos debidos a la necesidad de datos adicionales.

“Para nosotros como empresa asentada en el corazón de Europa se trata de un hito importante, nos seguiremos esforzando por distribuir la vacuna en todo el mundo tras una posible autorización”, declaró el presidente de BioNtech, Ugur Sahin.

“Sabemos desde el principio de este viaje que los pacientes están esperando, y estamos preparados para enviar dosis de la vacuna Covid-19 tan pronto como las posibles autorizaciones nos lo permitan”, dijo el director general de Pfizer, Albert Bourla.

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Los archivos de Wuhan: cómo el régimen chino ocultó el impacto del coronavirus en el inicio de la pandemia

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Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”

De acuerdo a un estudio publicado por la revista médica Lancet, este martes 1 de diciembre se cumple un año desde que el primer paciente conocido mostró síntomas de la enfermedad de coronavirus en la capital provincial de Hubei, en la ciudad china de Wuhan. En estos 12 meses ya se han registrado más de 60 millones de personas infectadas, y más de un millón y medio murieron por el covid-19. Todas las miradas de la comunidad internacional siguen apuntando contra el régimen de Xi Jinping por el manejo de las primeras etapas de la pandemia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido uno de los más críticos de Beijing, llegando a calificar al covid-19 como el “virus chino”. El mandatario norteamericano sostuvo, además, que el gigante asiático deberá rendir cuentas por el impacto que tuvo el brote a nivel internacional.

En este contexto, la cadena CNN dio a conocer “los archivos de Wuhan”, unas 117 páginas de documentos filtrados del Centro Provincial de Hubei para el Control y la Prevención de Enfermedades, que fueron compartidas y verificadas por la cadena norteamericana.

Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”. Además, exponen CNN, en varios momentos críticos de la fase inicial de la pandemia, los archivos confidenciales “muestran pruebas de claros pasos en falso y señalan un patrón de deficiencias institucionales”.

“Documento interno, por favor mantenga la confidencialidad”, es el título del informe que llegó a manos de la cadena norteamericana de parte de un informante que pidió el anonimato. Informante que aseguró trabajar en el sistema de salud chino, y que se definió un patriota “motivado a exponer una verdad que había sido censurada”.

Los documentos fueron verificados por seis expertos independientes que examinaron la veracidad de su contenido. “Un experto con estrechos lazos con China informó haber visto algunos de los informes durante una investigación confidencial a principios de este año. Un oficial de seguridad europeo con conocimiento de los documentos y procedimientos internos chinos también confirmó a la CNN que los archivos eran auténticos”.

Viajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas PeterViajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas Peter

Censura y mal manejo de la información

Pese a que las autoridades chinas en todo momento se jactaron de haber tenido un manejo transparente y eficiente desde el inicio de la pandemia, los informes muestran una gran dificultad a la hora de diagnosticar a los primeros pacientes locales de covid-19.

Los documentos muestran que los funcionarios de salud locales dependían de mecanismos defectuosos de prueba y notificación. Un informe en los documentos de principios de marzo dice que el tiempo medio entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico confirmado fue de 23,3 días, lo cual, según los expertos, habría obstaculizado considerablemente las medidas para vigilar y combatir la enfermedad”.

El 10 de febrero, las autoridades chinas reportaron 2.478 nuevos casos confirmados, lo que elevó la cifra mundial a más de 40.000, con menos de 400 casos que se desarrollaron fuera de la China continental. No obstante, de acuerdo a lo expuesto en los informes, el número real de infectados en esa jornada era de 5.918, más del doble del balance oficial.

Ese número está dividido en subcategorías: “casos confirmados” (2.345), “casos diagnosticados clínicamente” (1.772), y “casos sospechosos” (1.796). Yanzhong Huang, investigador principal de salud global del Consejo de Relaciones Exteriores, sostuvo que los criterios adoptados por las autoridades chinas condujeron a cifras engañosas.

Muchos de los casos sospechosos que había deberían haber sido incluidos con los casos confirmados. Las cifras que daban eran conservadoras, y esto refleja lo confuso, complejo y caótico de la situación”, añadió el funcionario chino, quien confirmó la veracidad y autenticidad de los documentos.

Varias especialistas sostienen que con estos manejos el régimen chino lo que pretendía era mostrar un sistema sanitario eficaz y, a su vez, no desnudar la real gravedad del brote.

“Está claro que cometieron errores, y no sólo los que ocurren cuando se trata de un nuevo virus, sino también errores burocráticos y políticos en la forma en que lo manejaron”, explicó Huang.

El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan.  March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan. March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.

En esa línea, William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, dijo que incluir a los pacientes que se sospechaba que tenían la infección habría ampliado el tamaño del brote y “habría dado una apreciación más verdadera de la naturaleza de la infección y su tamaño”. Según su punto de vista, los funcionarios chinos “parecían minimizar el impacto de la epidemia”.

De acuerdo a los protocolos establecidos por la Comisión Nacional de Salud de China a fines de enero de este año, los médicos chinos debían informar un caso como “sospechoso” si un paciente tenía antecedentes de contacto con casos conocidos, y síntomas de fiebre y neumonía. Para elevar el caso a “clínicamente diagnosticado”, se debían confirmar estos síntomas mediante una radiografía o una tomografía computarizada. En tanto, un caso sólo sería “confirmado” si la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o las pruebas de secuenciación genética dieran positivo.

Andrew Mertha, director del Programa de Estudios sobre China de la Universidad John Hopkins, indicó que las autoridades chinas recién a mediados de febrero colocaron los casos “diagnosticados clínicamente” en la categoría de “confirmados”.

Sumado a esto, los funcionarios chinos no incluían en sus registros a los casos asintomáticos, algo fuertemente cuestionado por los expertos en salud internacionales.

Dali Yang, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago que se dedicó a estudiar extensamente los orígenes del coronavirus, remarcó que en el mes de febrero los números eran de vital importancia para poder medir el verdadero impacto que podría tener el brote. “Tenían la esperanza de que fuera como en 2003, y como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) se contendría con el tiempo, y todo podría volver a la normalidad”.

Al respecto, recordó que el 7 de febrero Xi Jinping y Trump mantuvieron una conversación telefónica para tratar el tema: “Creo que esa es también la impresión que tuvo Trump… que esto iba a desaparecer”.

Estas revelaciones tienen lugar en medio de la presión internacional sobre China -encabezada por Estados Unidos y la Unión Europea- para que coopere plenamente con una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus.

Sin embargo, hasta el momento los expertos internacionales han tenido un acceso limitado a los registros médicos chinos.

Mujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020.
REUTERS/Jason LeeMujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020. REUTERS/Jason Lee

Demoras por parte de las autoridades de salud

Desde los primeros que se conocieron los primeros casos, los testeos se realizaron de forma inadecuada y los resultados de las pruebas tardaban semanas en ser entregados. Según documentos encontrados, los kits de testeo que utilizaron no eran efectivos lo que provocó que muchos pruebas daban como negativas en realidad no lo eran.

Al régimen chino le tomó semanas rectificar estos errores, mientras el virus se seguía esparciendo. Todo esto vino acompaño por algunas tímidas críticas por parte de expertos médicos chinos, quienes algunos fueron silenciados por Bejing.

Además, en los primeros meses de la epidemia, el tiempo de espera de una persona que presentaba síntomas para ser atendido por los médicos era de unos 23 días. Esta demora provocó que las autoridades chinas no pudiesen enfocar buenas políticas de intervención en la salud pública.

Estás mirando datos que tienen tres semanas de antigüedad y estás tratando de tomar una decisión para hoy”, dijo el doctor Amesh Adalja, de la Universidad Johns Hopkins.

Para el 7 de marzo, el sistema de testeos y diagnósticos había mejorado. Sin embargo, muchos expertos describieron estas demoras como poco usuales, incluso a pesar de que se enfrentaban las autoridades sanitarias a un nuevo virus.

Eso agrega otra capa de comprensión de por qué algunos de los números que salieron de los niveles más altos de gobierno probablemente estaban equivocados”, dijo Schaffner de la Universidad de Vanderbilt. “En los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, siempre hay un retraso. No se sabe instantáneamente. Pero 23 días es mucho tiempo”.

Desorden y obstáculos

Un denominador común que aparece en los documentos es la falta de preparación por parte de las autoridades chinas, que suma a la falta de inversión con la que contaba el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Hubei .

El CDC no contaba con los equipos suficientes para realizar testeos, y muchos de sus funcionarios, enmarañados en la compleja burocracia china, se encontraban desmotivados con su trabajo cuando empezaron los primeros casos de coronavirus.

A las autoridades sanitarias se le insiste en “encontrar con rigor el eslabón débil en la labor de control de enfermedades, analizar activamente y compensar las deficiencias”.

En un informe interno del CDC queda el descubierto la falta de financiación del gobierno provincial de Hubei y señala que el presupuesto de personal está un 29% por debajo de su objetivo anual. El reporte también subraya como los funcionarios estuvieron maniatados por las burocracia china y en los primeros meses del epidemia no pudieron utilizar todo su conocimiento para contener el virus.

Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.

Una crisis que se descontroló

A pesar de las medidas draconianas y algunas sofisticadas herramientas de monitoreo y vigilancia en la población, sumado al confinamiento de unas 700 millones de personas, todo aquello no contribuyó para localizar la cadena de transmisión del virus.

Mientras los casos aumentaban en febrero, las autoridades chinas enfrentaban una crisis de legitimidad con la opinión pública cuestionando cómo Beijing ocultaba información. Todas la miradas apuntaban al Partido Comunista chino.

A través de los documentos, se sabe que había lagunas entre la información oficial y la que circulaba internamente entre la población. Por ejemplo, según muestran los archivos, el 17 de febrero las autoridades chinas reportaron 93 muertes por coronavirus, pero la cifra oficial en realidad fue de 196 personas fallecidas.

Otro reporte muestra que el 10 de febrero murieron seis trabajadores de salud en Hubei. Sin embargo, esas muertes nunca fueron reportadas por Beijing. Por esta razón, mientras el virus se esparcía, la ciudadanía desconfiaba del actuar de las autoridades ya que creían que no se tomaban en serio la crisis.

En noviembre, Xi Jinping pretendió -una vez más- amordazar a los médicos que estuvieron en los inicios del brote de coronavirus en Wuhan, hacia finales de 2019. No quiere que colaboren con la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que intentará determinar cómo fue que nació el Sars-CoV-2. Es por eso que les prohibió a los profesionales de la salud que informen sobre el manejo primario que las autoridades sanitarias ordenaron en torno al nuevo virus que derivó en la muerte de -hasta el momento- 1.434.509 víctimas en todo el mundo.

De acuerdo la agencia japonesa Kyodo, “las autoridades de China emitieron una orden de mordaza sobre el virus a los médicos en Wuhan”. Es decir tendrán prohibido, como en un inicio, hablar sobre qué fue lo que vieron y qué los obligaron a callar cuando el brote ya estaba fuera de control. La medida recuerda el drama atravesado por Li Wenliang, aquel médico que fuera silenciado por el aparato del régimen de Beijing por haber alertado -en diciembre pasado- a otros colegas sobre un nuevo virus que estaba llevándose las vidas de decenas de pacientes en el Hospital Central de Wuhan, la ciudad donde se cree que nació el Sars-CoV-2

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China detectó otra vez rastros de coronavirus en empaques de carne vacuna de Argentina

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Así lo anunció la Administración General de Aduanas de China. Los detalles del caso y la opinión de los especialistas

Según anunció hoy la Administración General de Aduanas de China, se detectó una vez más resto de coronavirus en los empaques de un lote de carne vacuna congelada en res de una empresa argentina. Diferentes medios internacionales informan que se trataría de la empresa Ecocarnes, a la que se suspendería durante una semana de todas las operaciones de importaciones.

Hay que recordar que China es el principal destino de las exportaciones nacionales de carne vacuna, donde según los registros de los organismos oficiales entre enero y octubre del presente año se comercializaron a dicho mercado unas 406.130 toneladas.

En un breve comunicado, las autoridades sanitarias de China especificaron que dieron positivo todas aquellas pruebas en un lote de envases de carne vacuna deshuesada congelada. Hasta el momento los rastros de coronavirus no se detectaron en el puerto de ingreso de la mercadería, sino en el depósito que es su destino final. Es por eso que consideran que el virus podría haber ingresado en el traslado que se realiza en China.

Además, el gigante asiático desde julio y hasta nuestros días ya habría detectado 40 casos positivos de coronavirus en los paquetes de alimentos refrigerados que fueron enviados no solamente desde Argentina, sino también de Ecuador, Brasil y algunas regiones de Europa.

A mediados del mes pasado, las autoridades sanitarias de China suspendieron por cuatro días al frigorífico argentino “Gorina”, cuya planta opera en la ciudad bonaerense de La Plata, por la detección de coronavirus en un empaque externo de carne bovina.

A partir que la Argentina cuenta con 90 frigoríficos habilitados para exportar al mercado chino, la suspensión de frigoríficos no provocará desabastecimiento de carne vacuna a dicho mercado, y también desde un primer momento las autoridades argentinas descartaron que toda esta situación haya generado problemas comerciales.

Por otro lado, especialistas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comentaron en ese momento a este medio que “la sanidad y la inocuidad de la carne nunca estuvo en duda por el país asiático”.

La opinión de los especialistas

Semanas atrás se difundió un informe de expertos del Conicet en el que precisaron que el coronavirus “no es una crisis de inocuidad alimentaria y que la principal vía de transmisión del virus es entre las personas a través de partículas expulsadas por una persona infectada desde la boca o la nariz, al toser, estornudar y la posibilidad de aerosolización”.

En el documento entregado a la prensa, señalaron que “no existe evidencia científica que demuestre que los virus que causan enfermedades respiratorias en humanos (como el SARS-CoV-2) se transmitan a través de los alimentos y que los animales de consumo (bovinos, porcinos, aves, peces) transmitan el virus, ni que puedan enfermarse”.

Los especialistas que realizaron el estudio fueron: Eduardo López (Universidad del Salvador y director del Programa de Infectología Pediátrica Facultad de Medicina UBA); Carlos van Gelderen (médico veterinario, miembro del directorio del Conicet y director de la Red de Seguridad Alimentaria); Juan Martín Oteiza (investigador adjunto Conicet); Marcelo Signorini (integrante del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea de INTA-CONICET); Gerardo Leotta (Instituto de Genética Veterinaria de UNLP y Conicet).

En otro pasaje del estudio, los especialistas comentaron que el Estado nacional “estableció protocolos para los diferentes sectores productivos, donde las plantas exportadoras de carne cumplen rigurosamente con ellos. La supervivencia de SARS-CoV-2 en superficies se basa en datos experimentales, que estiman un máximo de sobrevida de 7 días en plásticos y en acero inoxidable. Sin embargo, no existe evidencia científica hasta el momento que demuestre que el virus pueda transmitirse por esta vía”.

Frente a los casos detectados hasta el momento por China de rastros de coronavirus en los empaques de carne vacuna, los especialistas manifestaron: “El material genético de SARS-CoV-2 se habría encontrado en cajas externas de cartón y no en el producto elaborado en la Argentina. Considerando que la estructura del cartón es considerada una superficie porosa y que el material genético fue encontrado luego de un viaje marítimo de 55 días y luego de la movilización y manipuleo terrestre dentro de China, cabe mencionar que no existe bibliografía científica que demuestre que el virus sea viable luego de 60 días en condiciones similares a las de un viaje de estas características”.

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ADT

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