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Medio Ambiente

“La peor noticia del mundo”: el último año el Amazonas perdió 745 millones de árboles

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Algunos especialistas dicen, incluso, que la cifra árboles quemados o derribados entre julio de 2020 y julio de este años podría ser de 1.000 millones.

Las quemas y talas en el Amazonas brasileño causaron la pérdida de 745 millones de árboles en en el último año de acuerdo con el cálculo de especialistas, que mencionaron que estos datos no fueron presentados en la cumbre climática COP26.

Un camión en Rondonia utilizado para transportar madera extraída ilegalmente de la selva amazónica (EFE).Un camión en Rondonia utilizado para transportar madera extraída ilegalmente de la selva amazónica (EFE).

Entre agosto de 2020 y julio de 2021 fueron deforestados 13.235 km2 de la región amazónica, de acuerdo con el un informe del estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

El investigador Tasso Azevedo, de la ONG Map Biomas, calculó que a partir de esa extensión de floresta registrada por el INPE fueron eliminados 745 millones de árboles, publicó el diario O Globo.

Las quemas y talas en el Amazonas brasileño causaron la pérdida de 745 millones de árboles en en el último año (AP).Las quemas y talas en el Amazonas brasileño causaron la pérdida de 745 millones de árboles en en el último año (AP).

Entre tanto el especialista en medio ambiente, Marcelo Leite, escribió en el periódico Folha de San Pablo que la cifra árboles quemados o derribados fue de “800 millones y pudo haber sido de hasta mil millones“, entre 2020 y 2021.

El boletín del INPE fue divulgado el viernes pasado pero las informaciones estaban en poder del gobierno desde fines octubre según dijeron funcionarios del organismo.

La superficie de floresta amazónica derribada hasta julio de este año fue el 21,9 % superior a la devastada entre agosto de 2019 y julio de 2020.

La peor noticia del mundo

“Los datos fueron omitidos a la comunidad internacional (…) y a la COP26”, dijo Carlos Rittl, especialista en sustentabilidad.

Vista aérea de la deforestación en la selva amazónica (AP).Vista aérea de la deforestación en la selva amazónica (AP).

“Los representantes del gobierno fueron a Glasgow y firmaron la declaración de protección de florestas, ellos sabías que tenían la peor noticia del mundo y no la dieron”, comentó el experto.

El vicepresidente, Hamilton Mourao, que es el titular del Consejo de la Amazonia, fue consultado sobre la demora en la presentación del informe a lo que respondió, “estamos analizando los datos para ver la realidad”.

La semana pasada, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo que las noticias que alertan sobre sobre una destrucción irreversible del Amazonas son un “fastidio”, tras estimaciones oficiales de su gobierno revelaran una deforestación récord en 15 años.

Indígenas de la tribu Mura observan su tierra arrasada por la tala (REUTERS).Indígenas de la tribu Mura observan su tierra arrasada por la tala (REUTERS).

“¿Hay deforestación ilegal? Hay. Basta con que los otros países no compren nuestra madera, es simple”, sostuvo el mandatario en su transmisión semanal en vivo por redes sociales el viernes.

“¿Hay quemas ilegales? Hay, pero no en esa proporción que cuentan por ahí. Y las combatimos. Algunos dicen ‘tienen que combatirlas más’… ¿saben el tamaño de la Amazonía, cuántos países de Europa caben en la Amazonía?”, añadió.

Secuelas de un incendio, en la región de Manicoré, estado de Amazonas (Xinhua).Secuelas de un incendio, en la región de Manicoré, estado de Amazonas (Xinhua).

Bolsonaro no se refirió directamente a los datos divulgados el jueves por el INPE, que estiman que hubo una deforestación de 13.235 km2 entre agosto de 2020 y julio de 2021, un aumento de 22% respecto al período anterior y los peores niveles en 15 años.

Pero criticó lo que considera “mentiras” sobre la destrucción en la Amazonas, cuyo 60% se ubica en Brasil.

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Medio Ambiente

Por qué los zorzales cantan de noche

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Empiezan varias horas antes del amanecer. Una teoría afirma que creen que es de día por el brillo de las luces LED.

“Desde que pusieron luces LED, escucho a los zorzales cada vez más temprano”, dice Alejandra (37), de Caballito. “Antes los oía cuando amanecía y volvía tarde de algún lado. Ahora llego a las 2 y ya están cantando”, se queja Sandra (36), de Ituzaingó. “El tema salió el otro día en un asado con amigos. No sabemos por qué pero todos los oímos de noche cerrada”, cuenta Leandro (30), de Lomas de Zamora.

Adelantados, estridentes, varias horas antes del amanecer. Llega la primavera y los zorzales -colorados o chalchaleros- cantan: buscan pareja o defienden territorio. Se rigen por la luz del día y la oscuridad de la noche. Arrancan entre las 2 y las 3 de la mañana, pero el amanecer es dos o tres horas después. Las culpables podrían ser las luces de la ciudad, el ruido, o todo junto.

“La mayoría de las aves diurnas se escuchan más en las primeras horas del día y las últimas de la tarde. En las ciudades ese ciclo de luz y oscuridad es diferente, por los focos de las casas, los carteles, el alumbrado. Eso estimula al pájaro a seguir cantando incluso de noche. Lo hace pensar que todavía es de día”, resume Mariano Barros, biólogo de la Fundación Biodiversidad y ex funcionario del Ecoparque porteño.

La teoría dice que los zorzales cantan de noche porque piensan que es de día por la iluminación de la Ciudad. Foto Juano TesoneLa teoría dice que los zorzales cantan de noche porque piensan que es de día por la iluminación de la Ciudad. Foto Juano Tesone

En el Área Metropolitana de Buenos Aires y otras ciudades del país, el alumbrado público poco a poco fue volviéndose LED. En territorio porteño el recambio se hizo entre 2014 y 2019. Son focos que iluminan mejor y consumen menos. Pero toda ventaja puede tener un lado B.

“El mayor factor perturbador para los pájaros es la sobreestimulación lumínica de las grandes ciudades, que hace que muchas veces empiecen a cantar incluso antes del amanecer”, destaca Manuel Encabo, especialista en aves de la fundación Caburé-í.

La iluminación LED de la Ciudad vista desde el aire.La iluminación LED de la Ciudad vista desde el aire.

Pero enseguida aclara que no está probado que sea un fenómeno nuevo. “Para corroborar un cambio en la actividad de estas aves, tendría que haber un estudio a largo plazo”, advierte. Mientras tanto, los vecinos siguen asegurando que los zorzales adelantaron su canto y quejándose de que se les complica más dormir.

“En general, cuando empezamos a percibir un fenómeno, este ya viene ocurriendo hace un tiempo. Probablemente haya un cambio de hábito en los zorzales, algo que haga que empiecen a cantar más tiempo en horas sin luz solar”, agrega Barros.

Los zorzales no son los únicos adelantados. Rubén Ravera, director de la reserva natural del Museo Hudson, conoce gallinas tempraneras. “Las aves tienen ritmos circadianos en función de la luz que perciben. Eso se observa en la cría de gallinas, que están en lugares con luz permanente: no duermen nunca, comen permanentemente y engordan más rápido, una crueldad tremenda”, resalta.

El especialista cree que esto puede extrapolarse a otras aves, como los zorzales, que “son más sensibles”. “Desde que los observo y camino tarde por la ciudad, detecté que cantan cada vez más de noche. Nada de lo que innovamos tecnológicamente es gratuito para la naturaleza”, señala.

Un zorzal en la Reserva Ecológica de Costanera Sur. Foto Juano TesoneUn zorzal en la Reserva Ecológica de Costanera Sur. Foto Juano Tesone

Los zorzales están distribuidos por toda la Ciudad de Buenos Aires, como ilustran los mapas de ecoregistros.com, la mayor base de datos de aves de la Argentina. Aunque puedan verse en mayor medida en la Reserva Ecológica Costanera Sur, el Jardín Botánico o el Ecoparque, se sienten cómodos en entornos urbanos en general, porque allí encuentran alimento y refugio.

No es sólo Buenos Aires

Los cambios en los tiempos del canto se registran en otros países. “Un estudio publicado en 2007 por la Royal Society muestra cómo el zorzal europeo le ha ido escapando a los ruidos urbanos corriendo los horarios en los que canta”, menciona el físico Gabriel Mindlin, que se dedica a estudiar los mecanismos físicos que subyacen a la producción de canciones en pájaros.

Siete años después de aquel estudio, investigadores alemanes examinaron los efectos de la iluminación nocturna artificial y del ruido del tránsito diurno sobre la hora a la que cantan las aves en el sur de Alemania. Conclusión: es el alumbrado y no el ruido lo que adelanta ese horario en cinco de las seis especies analizadas, entre ellas el zorzal y el petirrojo.

“Este efecto fue más fuerte a intensidades de luz más altas”, destacó el estudio, publicado en 2014 en la revista académica Behavioral Ecology de la Universidad de Oxford. Tiempo después se hicieron investigaciones similares en los Estados Unidos, China, Austria e Inglaterra.

Algunos estudios mostraron que los pájaros cambian sus hábitos para evadir el ruido o porque los afecta la iluminación demasiado brillante. Foto Juano TesoneAlgunos estudios mostraron que los pájaros cambian sus hábitos para evadir el ruido o porque los afecta la iluminación demasiado brillante. Foto Juano Tesone

En el ámbito local aún no hay estudios de esas características. La bióloga Milena de Benito, del área de Conservación de la Reserva Ecológica Costanera Sur, cree que esta falta es una oportunidad.

“Estaría bueno estudiar esta cuestión -se entusiasma-. Podría observarse el comportamiento de los zorzales frente al alumbrado público LED de la Ciudad, y contrastarlo con el de los de la reserva, donde no hay ese tipo de luces”. Mientras tanto, el tema sigue siendo centro de debates mate o asado mediante. Y, también, de quejas de vecinos a los que se les hizo tarde para ir a dormir y el zorzal, lejos de deleitarlos, los desvela.

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Medio Ambiente

Las ciudades no sólo se enfrentan al COVID, sino también a su contaminación

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En todo el mundo, los restos de una pandemia mundial ponen a prueba la determinación de los gobiernos y las empresas privadas para librar al planeta de sus residuos.

El río Támesis, la arteria de las mareas que atraviesa el centro de Londres, es un espejo de la vida en tierra firme: los restos de los abetos flotan después de las Navidades; en los primeros días de un nuevo año, las botellas de champán se balancean para indicar que ha habido juergas.

Lara Maiklem, autora de “Mudlark: In Search of London’s Past Along the River Thames”, recorre la orilla en busca de artefactos como monedas, fichas, hebillas y cuerdas, algunos de los cuales se remontan a la época de la dominación romana.

Sacados de los bolsillos o amontonados como relleno, son los restos de siglos vividos en las calles de Londres.

Una máscara protectora en la arena de la playa de Tel Aviv en abril.. Foto Jack Guez/Agence France-Presse - Getty ImagesUna máscara protectora en la arena de la playa de Tel Aviv en abril.. Foto Jack Guez/Agence France-Presse – Getty Images

“Encuentro cosas porque los seres humanos son unos basureros”, dice Maiklem. “Siempre hemos tirado cosas al río”.

Pero últimamente Maiklem está encontrando un tipo de basura que no había visto allí antes: los restos de los equipos de protección personal (o EPI) de la época de COVID 19, en particular máscaras y guantes de plástico hinchados de arena y que descansan en el limo de los escombros.

Maiklem contó una vez unos 20 guantes mientras recorría 100 metros de costa. No se sorprendió; en todo caso, había temido que la orilla estuviera aún más inundada de trozos que habían salido volando de los bolsillos o de los tachos de basura o se habían arremolinado en las alcantarillas victorianas.

Afortunadamente, dijo Maiklem, la alfombra de basura surgida del COVID en la orilla del Támesis no era ni mucho menos tan frondosa como en otros lugares.

Guantes de plástico, mascarillas y otros residuos en las aguas de Antibes, Francia. Foto Operación Mer Propre, vía Associated PressGuantes de plástico, mascarillas y otros residuos en las aguas de Antibes, Francia. Foto Operación Mer Propre, vía Associated Press

La basura de los EPIs ensucia los paisajes de todo el mundo.

Las máscaras y los guantes ensuciados se extienden por los parques urbanos, las calles y las costas de Lima (Perú), Toronto, Hong Kong y otros lugares.

Investigadores de Nanjing (China) y La Jolla (California) calcularon recientemente que 193 países han generado más de 8 millones de toneladas de residuos plásticos relacionados con la pandemia, y el grupo de defensa OceansAsia estimó que hasta 1.500 millones de mascarillas podrían acabar en el medio marino en un solo año.

Desde enero, los voluntarios de la Limpieza Internacional de Costas de Ocean Conservancy han recogido 109.507 piezas de EPI de los márgenes acuáticos del mundo.

Ahora, en todo el planeta, los científicos, los funcionarios, las empresas y los ecologistas intentan contabilizar y reutilizar los EPI, y limitar la basura.

Estudios y limpiezas de basura Todd Clardy, un científico marino de Los Ángeles, cuenta a veces los EPP que ve en el paseo de 10 minutos desde su departamento en Koreatown hasta la estación de metro.

Un día de este mes, dijo, vio “24 máscaras desechadas, dos guantes de goma y montones de toallitas higiénicas para las manos”.

A veces las ve encima de rejillas en las que se lee: “Prohibido verter, los desagües van al océano”.

Clardy sospecha que algunas mascarillas simplemente se desprenden de las muñecas.

“Una vez que caen al suelo, la gente probablemente la mira como si dijera: ‘Huh, no voy a volver a ponerme eso’. “

Es probable que las brisas también liberen algunas de los tachos de basura. “Los tachos están siempre llenos”, añade Clardy.

“Así que aunque quisieras ponerlo encima, saldría volando”.

La contabilidad de Clardy no forma parte de un proyecto formal, pero hay varias empresas de este tipo en marcha. En los Países Bajos, Liselotte Rambonnet, bióloga de la Universidad de Leiden, y Auke-Florian Hiemstra, bióloga del Centro de Biodiversidad Naturalis, llevan un recuento de las máscaras y guantes que se encuentran en calles y canales.

También siguen las interacciones de los animales con estos desechos.

Entre los ejemplos que han documentado se encuentra una desafortunada perca atrapada en el pulgar de un guante de látex con aspecto de flema, y pájaros que entrelazan los EPI con los materiales para anidar, arriesgándose a enredarse.

“Hoy en día sería difícil encontrar un nido de fochas en los canales de Ámsterdam sin una mascarilla”, escribieron Rambonnet y Hiemstra en un correo electrónico.

Los investigadores mantienen un sitio web mundial, Covidlitter.com, donde cualquiera puede informar de incidentes con animales y EPI.

Los informes incluyen el avistamiento de una foca parda enredada en una máscara facial en Namibia; un frailecillo con máscara encontrado muerto en una playa irlandesa; y una tortuga marina en Australia con una máscara en el estómago.

De vuelta a casa, los investigadores, que también dirigen la limpieza de canales en Leiden, temen que la basura de EPIs aumente ahora que el gobierno holandés ha vuelto a imponer la obligación de llevar máscaras.

“Todos los fines de semana nos encontramos con máscaras, tanto nuevas como viejas y descoloridas”, escribieron Rambonnet y Hiemstra.

“Algunas son apenas reconocibles y se mezclan con las hojas de otoño”.

Los esfuerzos de limpieza también están en marcha en Londres, donde miembros del personal y voluntarios del grupo ecologista Thames21 cuentan y recogen la basura de las orillas del río.

En septiembre, el grupo inspeccionó de cerca más de un kilómetro de orilla y encontró EPP en el 70% de sus lugares de estudio – y notablemente agrupados a lo largo de una porción de la Isla de los Perros, donde 30 piezas mancharon un tramo de 100 metros.

“No recuerdo haber visto máscaras faciales hasta la pandemia; no estaban en nuestro radar”, afirmó Debbie Leach, directora general del grupo, que participa desde 2005.

El equipo de Leach envía los EPI a las incineradoras o a los vertederos, pero seguramente quedan pequeños trozos porque la basura “libera plásticos en el agua que no se pueden recuperar”, dijo.

Recientemente, unos investigadores canadienses calcularon que una sola mascarilla quirúrgica en una costa de arena podría liberar más de 16 millones de microplásticos, demasiado pequeños para recogerlos y arrastrarlos.

Campañas contra la basura Martin Thiel, biólogo marino de la Universidad Católica del Norte en Coquimbo, recorrió las franjas de arena de la costa chilena y vio muchos carteles que pedían a los visitantes que se pusieran mascarillas, pero pocas instrucciones para deshacerse de las cubiertas usadas.

Para su frustración, las máscaras estaban dispersas, hinchadas de arena y agua y enredadas en las algas.

“Actúan un poco como el velcro”, dice.

“Acumulan cosas muy rápidamente”.

Pero unas pocas playas, incluyendo una en Coquimbo, tenían botes de basura designados específicamente para los EPP.

A diferencia de las alternativas al estilo de los tambores de petróleo que se encuentran en las cercanías, algunos tenían tapas triangulares con pequeñas aberturas circulares que disuadían de hurgar y evitaban que el viento despeinara la basura.

En un artículo publicado este año en Science of the Total Environment, Thiel y 11 colaboradores recomendaron que las comunidades instalaran más receptáculos de este tipo, así como señales que recordaran a la gente que debía tener en cuenta el paisaje y a sus vecinos, humanos o no.

Creemos que hay algo más que “protégete a ti mismo””, afirma Thiel, autor principal del artículo.

Houston ya ha empezado.

En septiembre de 2020, la ciudad lanzó una campaña contra la basura dirigida en parte a los EPI.

Con imágenes como la de una máscara sucia sobre la hierba, los carteles decían “No dejes que Houston se eche a perder” y animaban a los residentes a “hacer el PPE123”, una coreografía que implicaba distanciarse socialmente, llevar máscaras y tirarlas.

Al principio de la pandemia, “no estábamos seguros de si (el EPP) era un problema de seguridad y si propagaría el COVID por la ciudad”, dijo Martha Castex-Tatum, vicealcaldesa pro tempore de la ciudad, que encabezó la iniciativa.

A medida que surgió una imagen más clara de la transmisión, el esfuerzo “se convirtió en un proyecto de embellecimiento”, dijo.

Las imágenes se colocaron en vallas publicitarias, en las pantallas gigantes de los estadios deportivos y en los camiones de recogida de basura.

Los concejales repartieron 3.200 herramientas de recogida de basura e instaron a los residentes a utilizarlas.

Esfuerzos de reciclaje A medida que la pandemia se extendía por Sudáfrica, los compradores agarraban puñados de toallitas húmedas al entrar en las tiendas, colocando los paños en las asas de los carritos de compras mientras recorrían los pasillos, dijo Annette Devenish, directora de marketing de Sani-touch, una marca que suministra toallitas para uso de los clientes a muchos supermercados nacionales del Grupo Shoprite. Sani-touch descubrió que el uso se disparó un 500% al principio y que ha disminuido, pero sigue estando por encima de las cifras anteriores a la pandemia.

Los ecologistas suelen denunciar las toallitas húmedas, muchas de las cuales obstruyen los sistemas de alcantarillado cuando se tiran por los desagües y se degradan en microplásticos que se desplazan por las redes alimentarias.

Thames21, por ejemplo, apoya una nueva propuesta de ley que prohibiría todas las toallitas que contengan plástico.

Devenish dijo que los fabricantes deberían centrarse en hacerlas reciclables o compostables, y este otoño Sani-touch lanzó un proyecto para dar una segunda vida a las toallitas usadas.

Los clientes pueden dejar las toallitas antes de salir de la tienda; las empresas de reciclaje convertirán las toallitas de polipropileno en paletas de plástico que se utilizarán en las instalaciones de fabricación de Sani-touch.

Las mascarillas de un solo uso, fabricadas con muchos materiales, incluidos el metal y el elástico, pueden ser más difíciles de reciclar, dijo Devenish, pero espera que puedan introducirse en botellas de plástico para convertirse en “ecobricks” (eco ladrillos), bloques de construcción de bajo coste de bancos, mesas, cubos de basura y otros.

Los planes de reciclaje de EPI también están avanzando en otros lugares. En la ciudad india de Pune, el Laboratorio Químico Nacional del CSIR está colaborando con una instalación de residuos biomédicos y con empresas privadas para poner a prueba la transformación de los trajes de protección de la cabeza a los pies en pellets de plástico utilizados para fabricar otros productos.

Todavía no se está fabricando ni vendiendo ninguno, “pero esperamos que pronto”, escribió Harshawardhan V. Pol, científico principal, en un correo electrónico.

En otoño de 2020, el gobierno canadiense pidió a las empresas que presentaran ideas para reciclar los EPI o hacerlos compostables.

El gobierno podría destinar hasta un millón de dólares a cada uno de los prototipos.

Evitar que los EPI contaminen los entornos urbanos será una ayuda para los espacios donde los residentes han buscado consuelo.

“En épocas de estrés, la gente busca estos lugares, pero han sido bastante malos a la hora de llevarse la basura y los desperdicios con ellos”, dice Leach, de Thames21.

“Las máscaras vuelan de un lado a otro”, añadió, “y al final se posan cuando dan con un trozo de agua”, de hierba o de la vereda, donde con demasiada frecuencia permanecen.

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Medio Ambiente

Los koalas van rumbo a la muerte por una enfermedad

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La clamidia es una enfermedad que ya afectó al 85% de la población de estos animales en Australia y se está extendiendo rápidamente.

Los koalas en Australia están a riesgo por la clamidia, una enfermedad de transmisión sexual que ya ha afectado a más del 85% de la población de estos animales en una zona rural del este del país y se está extendiendo rápidamente.

La expansión del mal es tan grande que empuja a los expertos a hablar ya de posibles “extinciones localizadas”.

La clamidia es una enfermedad que ya afectó al 85% de la población de estos animales en Australia y se está extendiendo rápidamente (REUTERS).La clamidia es una enfermedad que ya afectó al 85% de la población de estos animales en Australia y se está extendiendo rápidamente (REUTERS).

La enfermedad afecta a más de 100 millones de personas en todo el mundo cada año y puede causar infertilidad si no se trata. Para los koalas, un brote incontrolado de clamidia puede causar ceguera y quistes en el tracto reproductivo capaces de llevar a la infertilidad o a la muerte.

En 2008, había una “muy, muy baja prevalencia de clamidia”, de alrededor del 10 por ciento de la población de koalas en Gunnedah, una ciudad rural en el noreste de Nueva Gales del Sur, explica Mark Krockenberger, profesor titular de patología veterinaria en la Universidad de Sídney.

Todas las hembras infectadas con clamidia se vuelven estériles en un año (REUTERS).Todas las hembras infectadas con clamidia se vuelven estériles en un año (REUTERS).

En 2015, esta tasa ya había aumentado al 60% y ahora se sitúa en torno al 85%, precisó.

“Prácticamente todas las hembras infectadas con clamidia se vuelven estériles en un año, quizás dos años como máximo. Incluso si sobreviven, no se reproducen”, advierte el experto.

¿Rumbo a su extinción?

Y situaciones como la de Gunnedah están ocurriendo entre las poblaciones de koalas en todo el país, amenazando la supervivencia de estos animales ya vulnerables debido a los incendios forestales cada vez más devastadores y la pérdida de hábitat causada por la deforestación.

Los científicos están experimentando con vacunas para combatir esta bacteria pero Krockenberger no descarta lo peor.

“Corremos un riesgo muy alto si esta estrategia de vacunación no funciona, pueden sobrevenir extinciones localizadas”, deslizó.

Ernie, un koala rescatado de los incendios (REUTERS).Ernie, un koala rescatado de los incendios (REUTERS).

El koala (Phascolarctos cinereus) es una especie de marsupial diprotodonto de la familia Phascolarctidae, endémico de Australia.

Un koala salvado en los incendios (REUTERS).Un koala salvado en los incendios (REUTERS).

Es el único representante existente de la familia Phascolarctidae y vive en las zonas costeras de las regiones este y sur australianas, en los estados de Queensland, Nueva Gales del Sur, Victoria y Australia Meridional.

Es fácilmente reconocible por su cuerpo robusto sin cola, cabeza grande con orejas redondas y peludas y nariz grande en forma de cuchara. Mide entre 60 y 85 cm y pesan de 4 a 15 kg.

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ADT

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