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Un año de coronavirus y más de 50.000 muertos: las historias de los que perdimos y no pudimos despedir

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El 3 de marzo de 2020 comenzó la pandemia en la Argentina. El 7, falleció Guillermo Gómez, la primera víctima de COVID-19. Aquí, diez casos emblemáticos que narran cómo se esparció el dolor por el país

Nos acostumbramos a demasiadas cosas. Nos acostumbramos a convivir, desde hace un año, con un reporte diario de las cifras de la pandemia. Nos acostumbramos a esa palabra, “pandemia”, y también a medirla en números, porque ponerles nombre es demasiado doloroso. ¿Cómo naturalizar la crueldad de no poder despedir a nuestros muertos, de hijos viendo morir a sus padres a través de una ventana o un teléfono, de familias sin derecho a velar a los que amaron?

Casi 53.000 personas murieron en la Argentina por coronavirus, la mayoría tenía más de 60 años y patologías previas. Recordar hoy algunas de sus historias es un intento de darles esa despedida que tantos no pudieron tener. Una forma de duelo colectivo que nos permita honrarlos para seguir adelante.

Guillermo Abel Gómez, el primer muerto por COVID-19 en el país
Guillermo Abel Gómez, el primer muerto por COVID-19 en el país

El primero en morir fue un sobreviviente

Las tragedias de las personas, como las de los países, a veces se superponen de la manera más dolorosa. La primera de las víctimas de COVID-19 en la Argentina fue un militante político y social que pasó su vida en el exilio después de ser secuestrado y torturado por la Triple A. Guillermo Abel Gómez murió el 7 de marzo de 2020.

Hacía solo seis años que había regresado de Francia junto a su mujer, Nelly. Pero allí quedó su hija María Eugenia, a la que visitaron el verano pasado cuando todavía se sabía poco y nada de la pandemia. No era un viaje más: habían ido a conocer a su nieta. Volvieron el 25 de febrero. Los síntomas comenzaron dos días después: fiebre y dolor de garganta.

En los 70, Guillermo trabajaba como recolector de basura y militaba en el Movimiento Villero Peronista en las villas de emergencia de Soldati cuando él y su compañera embarazada fueron secuestrados. Lograron escapar a Europa antes de la dictadura militar con la ayuda de curas que conocían del barrio. Su hija nació en París. Pero las cosas allá tampoco fueron fáciles: Guillermo consiguió un puesto de lavacopas y, más tarde, como ordenanza en un organismo público francés en donde con el tiempo lo eligieron delegado. También fue parte de los grupos que denunciaban la desaparición de personas en la Argentina. Nunca dejó de extrañar su patria.

Hace cinco años, pudo por fin instalarse con Nelly en un PH en San Telmo. La lucha de toda una vida le había dejado secuelas en el cuerpo: era diabético, hipertenso y tenía insuficiencia renal. Un viejo compañero de militancia fue el que lo cargó en un taxi y lo llevó al hospital Argerich porque la ambulancia no llegaba. Se habían reencontrado en 2019. Dicen que era “un gordo querible y solidario, sencillo, vehemente, capaz, calentón y un extraordinario contador de anécdotas”.

No estuvo aislado, sino en una unidad coronaria: recién en la autopsia se determinó la causa de su muerte. Guillermo tuvo al menos esa suerte frente a los muertos de Covid que le seguirían: no murió solo.

Eric Luciano Torales con el barbijo puesto al volver de Miami, foto de sus redes sociales.
Eric Luciano Torales con el barbijo puesto al volver de Miami, foto de sus redes sociales.

Luis: del festejo a la fatalidad

El miedo y la necesidad de encontrar explicaciones, certezas y culpables a toda costa nos hicieron señalar con el dedo a familias que ya estaban atravesadas por el desconsuelo. Luis María Suárez murió el 1 de abril de 2020. Tenía 78 años y era diabético e hipertenso. Dos semanas antes había podido reunir a todo el clan para la fiesta de 15 de su nieta en un salón de La Reja. Otro de sus nietos, Eric Luciano Torales, de 24 años, había vuelto de Miami el día anterior y, pese a que un decreto presidencial ya señalaba la obligatoriedad de aislarse durante 14 días al llegar del exterior, no quiso perderse el cumpleaños de su prima.

Torales, que es empleado bancario, ingresó con síntomas de coronavirus en la Clínica Adventista de Belgrano al día siguiente. Había estado bailando y conversando con varios de los cien invitados al festejo. Se cree que así fue como infectó a una docena de personas, entre ellos el disc-jockey, la cumpleañera, la madre de Torales y su abuelo Luis María. Suárez fue internado en la Clínica Mariano Moreno el 22 de marzo. “Durante la internación evolucionó desfavorablemente, manifestó distrés respiratorio y requirió asistencia respiratoria mecánica”, informó la Secretaría de Salud de Moreno. Su nieto ya no volvió a verlo. Ni siquiera pudo despedirlo ni ir a su entierro. Fue procesado por el juez Néstor Barral como “autor penalmente responsable del delito de propagación de enfermedad peligrosa y contagiosa culposa agravada por el resultado de enfermedad y muerte”. Y juzgado con crueldad por la opinión pública; convertido en un símbolo de la letalidad de la imprudencia, tuvo que cerrar todas sus redes sociales por el aluvión de críticas. Su pecado nos hubiera parecido absurdo en cualquier otro contexto: no faltar a una fiesta familiar.

Liliana del Carmen Ruiz tenía 52 años, un marido y dos hijos. Contrajo dengue y luego le diagnosticaron Covid-19. Murió a causa de una insuficiencia respiratoria
Liliana del Carmen Ruiz tenía 52 años, un marido y dos hijos. Contrajo dengue y luego le diagnosticaron Covid-19. Murió a causa de una insuficiencia respiratoria

Liliana, la médica humilde que trabajó hasta el final

Fue la primera médica en contagiarse en el país, y el primer caso en La Rioja. Liliana del Carmen Ruiz era una mujer humilde que había superado lo inimaginable para llegar a ejercer su profesión. Tenía 52 años, estaba casada, era madre de dos hijos y pediatra. De origen humilde, su padre era panadero y su madre una empleada doméstica que murió de cáncer cuando ella tenía solo 12 años.

Su hija menor, Sofía, contó en un posteo en Facebook que su mamá creció jugando con muñecas de trapo: en su casa no había dinero, “pero sí mucho amor y pan calentito”. Se fue a estudiar medicina a Córdoba cuando terminó la secundaria: vivió de pensión en pensión y “tomando sopa todas las noches para no gastar”.

Con 20 años y en plena cursada, recibió un diagnóstico que puso en pausa su carrera: cáncer de cuello de útero. Pero salió adelante y se recibió. A los 33, ya casada con el padre de sus hijos, la salud volvió a jugarle una mala pasada: se enteró de que tenía artritis reumatoidea y celiaquía. Sin embargo, ni el dolor crónico pudo quitarle la entrega por sus pequeños pacientes. “Se acordaba de todos –recordó Sofía–. Estoy segura de que a un tercio de ellos los atendió gratis. No le importaba: sabía lo que era estar del lado de quien no tiene nada”.

Hasta el 20 de marzo del año último repartió sus consultas entre el Hospital Vera Barros y la Clínica Mercado de La Rioja. Allí la internaron ese día por problemas respiratorios. Los primeros estudios indicaron dengue. Cuando el hisopado de coronavirus dio positivo, fue una sorpresa: no había viajado al exterior ni podía identificar en qué momento había estado en contacto con personas contagiadas. Fue la primera en morir de Covid-19 en su provincia, el 31 de marzo de 2020. Su hija contó el desgarro de un duelo que con el tiempo y los muertos llegamos a normalizar: nadie pudo estar ahí para rezar por ella, para sostener su mano, ni para darle un beso. Cientos, en cambio, honraron en las redes la memoria de esa mujer que había puesto la misión de curar niños incluso por encima de su propia salud.

Alicia Iriarte, de 34 años, junto a su hija, fallecida por Covid-19. Tenía patologías preexistentes: parálisis cerebral y EPOC
Alicia Iriarte, de 34 años, junto a su hija, fallecida por Covid-19. Tenía patologías preexistentes: parálisis cerebral y EPOC

Rosario: demasiado pronto

Y llegó un día en que supimos que el virus también podía ser impiadoso con los más chicos. El 12 de junio de 2020 el COVID-19 se cobró a la más inocente de sus víctimas en la Argentina. Rosario Zamudio tenía 8 años y su mamá tampoco pudo sostener su mano chiquita en el minuto final. Alicia Iriarte, una madre soltera de 23 años, se despidió de su hija con un beso el 11 de junio por la noche. Le dijo “te amo” y le acarició la cara. Estaban, las dos, en la fría sala de terapia intensiva del sanatorio Nuestra Señora del Rosario de San Salvador de Jujuy. Una hora atrás había llegado el resultado del test de coronavirus: era positiva. El protocolo indicaba que debía ser trasladada al Hospital Materno Infantil de la ciudad, y Alicia pensó que en unos días volverían a estar juntas. Rosario murió el domingo 12 a las seis de la tarde. Su mamá nunca más la vio. Ni viva, ni muerta.

Alicia, gendarme y hasta hace poco en pareja con Andrea (“la segunda mamá de Rosario”), le contó a Infobae entonces que su hija “tenía una patología preexistente. Había nacido prematura, a los ocho meses del embarazo, con parálisis cerebral y EPOC”. Su papá le dió el apellido, y eso fue todo lo que hizo. Alicia se hizo cargo de todo. “¡No sabés lo que luchó mi hija por vivir! Por cómo había nacido, no le daban ni dos semanas de vida. Le hablabas y ella se conectaba, se sonreía. La peleó hasta lo último. Siempre fuimos muy fuertes porque estábamos juntas. Nunca nos separamos: en las internaciones, donde ella estaba, yo también. Fue muy amada, muy querida por su familia y todos quienes la conocieron”.

Alicia trató de darle la mejor vida: “Siempre quisimos que la pase bien. Aunque era como una bebé grande, que no caminaba y estaba en la cama o en su sillón, bailaba. Con todo, tuvimos buenos momentos. Pude llevarla a un cine, a un parque, le encantaba la calesita. Ella no jugaba, no hablaba, pero tuve una hija maravillosa”.

Rosario fue internada un viernes por una obstrucción respiratoria por una bacteria que ya le había colonizado los pulmones. Al día siguiente, sin embargo, llegó el resultado del hisopado positivo de coronavirus. Alicia fue separada de su hija y solo obtuvo noticias por teléfono. Tres partes lacónicos y definitivos. El de la mañana decía que estaba estable. El del mediodía, como un mazazo, “que se preparara para lo peor”. Y el de las siete de la tarde, que había fallecido. “Yo no la podía ver. No me dejaron ni acercarme para vestirla”, relató quebrada. Logró finalmente, que le concedieran un derecho básico: “Me autorizaron a esperar su féretro a la salida de la morgue. Pude tocar el cajón, que tenía una funda, y decirle que la amaba. Lo único que quería era despedirme”.

Ramona Medina tenía 42 años y era paciente diabética, insulino-dependiente
Ramona Medina tenía 42 años y era paciente diabética, insulino-dependiente

Ramona, la referente

Ramona Medina tenía 42 años. Era tucumana y amaba bailar. Se había convertido en una referente barrial de la Villa 31, en donde compartía una casa sin agua con su pareja, sus hijas Maia y Guadalupe (que tiene Síndrome de West y Síndrome de Aicardi, no puede hablar ni comer ni sostener su postura sin ayuda y requiere oxígeno todas las noches) su cuñada de 62 años, su cuñado de 68, su sobrino con problemas cardíacos y su sobrina diabética. El 3 de mayo de 2020, en un video difundido por la organización La Poderosa, denunció la dura realidad de muchas familias como la suya: “Nos piden que nos higienicemos, que nos lavemos las manos, que tengamos mayor cuidado, que nos pongamos tapabocas, que no salgamos a la calle ¿Y con qué lo hacemos si no tenemos agua?”.

Ramona era diabética e insulino dependiente, pero sobre todo tenía miedo por la salud de Guadalupe. Una semana después de su mensaje, fue diagnosticada con coronavirus e internada en grave estado, sedada y conectada a un respirador en la terapia intensiva del Hospital Muñiz. Fuerte como era, murió el 17 de mayo. Aislada, como todos los que mueren por coronavirus, justo ella que había construido una red para que tantos se sintieran menos solos en su vulnerabilidad.

Solo en la Ciudad, 18.593 personas se contagiaron y 295 murieron de COVID-19 en barrios populares desde que comenzó la pandemia según datos del gobierno porteño. Ramona Medina les puso nombre y apellido.

El recuerdo de Gabriel, el florista de Las Cañitas, que murió a los 57 años por COVID-19 (Thomas Khazki)
El recuerdo de Gabriel, el florista de Las Cañitas, que murió a los 57 años por COVID-19 (Thomas Khazki)

Gabriel, o la pérdida de lo cotidiano

Gabriel Torranzo vivía y murió en Vicente López, territorio bonaerense. Pero seis veces por semana llenaba de flores su esquina de Las Cañitas. Era el único de su familia que vivía en Buenos Aires, todos los demás seguían en su San Luis natal. Es lo que más les dolió a sus vecinos, que perdieron con él la natural belleza de lo cotidiano: saber que ninguno de sus parientes pudo despedirse de él, ni siquiera su única hija.

Gabriel tenía 57 años y durante tres décadas había vendido flores en Matienzo y Soldado de la Independencia. Era hincha de River y le gustaba hablar con todo el mundo. Su puesto olía a jazmines.

Llegó al Hospital de Vicente López con una neumonía. Ya internado le diagnosticaron coronavirus. Su situación se agravó, estuvo en Terapia Intensiva tres semanas, intubado, hasta que mejoró. Entonces lo extubaron, se despertó varias veces, y parecía que se iba a recuperar. Pero el 30 de junio de 2020 sufrió varios infartos de los que no lo pudieron sacar.

Después de su muerte, los comerciantes y los vecinos de Las Cañitas convirtieron su puesto en un santuario. Cada barrio tuvo este año su Gabriel, el símbolo de esas pérdidas que nos enfrentaron con la realidad de un virus tan capaz de quitarnos el olfato como de robarnos el perfume de lo conocido.

El doctor Juan Lobel es la primera víctima fatal que el coronavirus deja en el SAME. Tenía 47 años, 4 hijos y no poseía antecedentes de otras patologías
El doctor Juan Lobel es la primera víctima fatal que el coronavirus deja en el SAME. Tenía 47 años, 4 hijos y no poseía antecedentes de otras patologías

Juan: morir en el frente de batalla

Durante la primera etapa de la cuarentena, los médicos eran aplaudidos cada noche y hasta los noticieros hacían una pausa a las 21 en punto para marcar la hora del saludo a los que estaban en la primera línea de batalla. Con el tiempo, el foco se corrió y los homenajes se espaciaron. Pero las sirenas no dejaron de sonar nunca.

Juan Lobel tenía 47 años y cuatro hijos. Fue el primer médico del SAME en morir a causa de la pandemia. Integraba el sistema de atención de emergencias porteño desde octubre de 2017. No tenía patologías previas y había elegido estar ahí donde más lo necesitaban. En junio de 2020 contrajo coronavirus y fue internado en el Sanatorio Güemes de Palermo, donde trabajaba. Murió dos meses más tarde, el 29 de agosto. El domingo 30, sus compañeros hicieron una emotiva despedida en el Obelisco. Con un gran despliegue de ambulancias y un helicóptero sobrevolando la Plaza de la República, los médicos hicieron sonar las sirenas cerca del mediodía. Volvieron entonces los aplausos.

“Es un día difícil para nosotros. Venimos a despedir a un compañero y amigo. Espero que Dios lo tenga en el cielo; era un buen tipo que nos va a seguir acompañando”, dijo el titular del SAME, Alberto Crescenti, que a la vez destacó el trabajo del resto de sus colegas. Recordar a Juan es tener presente la lucha cotidiana de miles de profesionales que siguen en el frente.

Paola de Simone murió mientras dictaba una clase virtual Paola de Simone murió mientras dictaba una clase virtual

Paola, la vocación hasta el último minuto

Paola de Simone tenía 46 años y era una reconocida politóloga y profesora de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Murió el 2 de septiembre mientras dictaba una clase virtual. Los minutos previos a su desvanecimiento quedaron registrados y fueron sus alumnos quienes intentaron socorrerla cuando ella les indicó que tenía problemas para respirar.

Apenas unos días antes había contado en su cuenta de Twitter sobre las dificultades del coronavirus: “Está muy complicado. Llevo más de cuatro semanas y los síntomas no se van. Un amigo nuestro está complicado. Mi marido está agotado por trabajar tanto en este momento (médico de terapia y emergencias). Llega a más público y daña más”. Paola estaba casada con Leandro hacía diez años y tenían una hija. Y los cientos de mensajes que inundaron las redes después de su partida dicen que era tal como la refleja ese tuit: una mujer que se preocupaba primero por los demás; el cansancio del hombre que amaba, la salud de su amigo.

Nunca dejó de estudiar. Se había graduado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador, tenía un MBA de la Universidad Torcuato Di Tella, y se había especializado en Recursos Humanos. Pero su pasión era la docencia. Era adorada por sus colegas y alumnos de la Universidad de Buenos Aires, de la Di Tella y de la UADE, en donde trabajó durante los últimos quince años.

Los estudiantes que asistían al zoom la acompañaron hasta el final, impotentes desde sus casas. Llegaron a preguntarle cuál era su dirección, para enviarle una ambulancia, pero ella estaba descompensada. Solo atinó a responder: “No puedo”. En uno de los últimos posteos que compartió en las redes se ve un dibujo de ella que hizo su hijita, que la pintó con capa y antifaz, y el puño en alto. Una heroína que vivió su vocación hasta el final.

Mariela Romero tenía 38 años y era mamá primeriza
Mariela Romero tenía 38 años y era mamá primeriza

Mariela no pudo conocer a su hijo

Mariela Romero tenía 38 años y esperaba con ansias la llegada de su primer hijo. Estaba casada con Fredy y el suyo era un embarazo muy buscado. Durante 14 años había trabajado como enfermera en el hospital de Villa Regina, en Río Negro. Aunque la pandemia había cambiado su rutina: para cuidar su embarazo realizaba actividades administrativas desde su casa, en la localidad de General Enrique Godoy.

Faltaba poco para que naciera el bebé cuando contrajo coronavirus. Su marido también se contagió. El 18 de septiembre fue sometida a una cesárea en el hospital donde trabajaba. Lucio nació en buen estado de salud y negativo de COVID-19. Pero el cuadro de su mamá, que sufría de diabetes e hipertensión, se agravó. Sus compañeros denunciaron negligencia, porque pasó varias horas del posoperatorio en una camilla de la guardia, antes de ser trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de General Roca.

Mariela murió el 23 de septiembre de 2020 sin conocer a su hijo. Su marido, que estaba contagiado, tuvo que esperar para encontrarse con Lucio y ni siquiera pudo despedirse de ella en el cementerio. Lo hizo con un posteo en Facebook: “Me dejaste ese bebé hermoso, cuidanos desde el cielo. Te amo con todo mi corazón, hasta siempre mi amor”.

Adriana Cheble (62) y Gustavo Salemme (67) estuvieron juntos 40 años. Ambos médicos cordobeses, contrajeron coronavirus y fallecieron con una semana de diferenciaAdriana Cheble (62) y Gustavo Salemme (67) estuvieron juntos 40 años. Ambos médicos cordobeses, contrajeron coronavirus y fallecieron con una semana de diferencia

Gustavo y Adriana: ni la muerte los separó

“Nacieron para estar juntos y se fueron juntos. No podía suceder de otra manera”. El que se lo dijo a Infobae fue Matías, el hijo mayor de Gustavo Salemme (67) Adriana Cheble (62), el matrimonio de médicos cordobeses que murió de coronavirus con una semana de diferencia. Estaban casados hacía cuarenta años. Él era especialista en Diagnóstico por Imágenes y ella, médica clínica.

Se conocieron cuando eran adolescentes y estudiaron la carrera de Medicina juntos. Hasta trabajaron en el mismo colegio de Córdoba para “bancarse” mientras cursaban: él como secretario y ella como preceptora. Cuando se recibieron, se entregaron por completo a la profesión. Entre otras cosas, fueron a trabajar al Norte para atender el brote de cólera. “Tenían mucha vocación y amor por el prójimo”, contó su hijo, de 37 años, que fue el que los asistió cuando se contagiaron, primero Adriana y, después, Gustavo. La hermana de Matías estaba embarazada y su hermano menor, que vivía con ellos, también se tuvo que aislar. Al día siguiente de que se internaran, pudo verlos por la ventana en el hospital. Después ya no pudo hacerlo nunca más. Su papá entró en terapia intensiva y lo siguió su mamá.

Gustavo murió el 9 de octubre de 2020. Adriana, siete días después, el 16. Se fueron sin cumplir la ilusión de conocer a su primer nieto, el último legado de toda una vida de amor. Un amor que fue más fuerte que la más cruenta de las pandemias mundiales: ni el coronavirus los separó.

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Coronavirus

Récord de casos de coronavirus en Argentina por tercer día consecutivo: confirman 23.683 nuevos contagios

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La Provincia de Buenos Aires registró un nuevo pico de infectados: 12.026. Hubo otros 290 muertos, la cifra más alta desde noviembre de 2020.

En la cuenta regresiva para el comienzo de las restricciones a la circulación y la nocturnidad, este jueves el Gobierno confirmó 23.683 casos de coronavirus en la Argentina, un nuevo récord diario a nivel nacional. Es el tercer día consecutivo en el que se bate la marca máxima de contagios desde el inicio de la pandemia. Hubo otros 290 muertos, la cifra más alta desde noviembre de 2020.

El parte publicado por el Ministerio de Salud contó con una cifra récord de testeos cargados por las provincias al SISA: 94.991. La tasa de positividad -que mide cuántos de los hisopados tienen el virus- fue del 24,9%, número que está muy por encima del 10% recomendado por la OMS.

Desde el martes, cuando se superó por primera vez la barrera de los 20 mil positivos en 24 horas, las cifras están en alza. Esa jornada se informaron 20.870. El miércoles habían sido 22.039. Esos días se habían cargado al sistema cerca de 75 mil testeos. En las jornadas previas, durante el fin de semana largo de Semana Santa, habían fluctuado entre 33 mil y 52 mil.

La Provincia de Buenos Aires registró un nuevo pico de infectados: 12.026. La Ciudad, en tanto, informó 2.364. Otra vez, 6 de cada 10 contagiados son residentes de estos dos distritos, principalmente del AMBA, la zona más caliente en el arranque de la segunda ola.

Córdoba (2.189), Santa Fe (1.365), Mendoza (1.046), Tucumán (829), San Luis (523), Corrientes (509), Entre Ríos (437) y San Juan (331) son las otras provincias que más hisopados positivos cargaron en las últimas 24 horas.

Un dato preocupante es el aumento de la ocupación de camas de terapia intensiva, que -según cifras oficiales- se ubica en 58.8% a nivel nacional y 66.1% en el AMBA. Actualmente hay 3.742 pacientes en estas salas de internación, de un total de 227.646 personas que están diagnosticadas y cursando la enfermedad.

La cifra de fallecidos es la más alta desde fines de noviembre, cuando el martes 24 se informaron 311. La Provincia de Buenos Aires reportó 189 de las 290 muertes conocidas este jueves: el 65%. La Ciudad de Buenos Aires (23), Tucumán (17), Santa Fe (14), Chaco, Córdoba y Formosa (7 cada una) y Entre Ríos (6) son las que más víctimas fatales tuvieron por Covid-19 en las últimas horas.

Los datos surgen del parte diario publicado esta tarde por el Ministerio de Salud.

Con 2.473.751 infectados y 57.122 muertes, Argentina se mantiene entre los 15 países con mayor cantidad de casos y fallecidos acumulados desde el inicio de la crisis sanitaria global. Según el sitio Worldometers, es la 13° nación más afectada en ambas variables.

Horas antes de que se conociera este nuevo parte, se publicó el DNU firmado por Alberto Fernández que efectivizó la prohibición de las reuniones sociales, la limitación en la circulación entre las 0 y las 6 de la mañana en los 87 distritos más comprometidos con los contagios, y el endurecimiento de los requisitos para acceder al transporte público, entre otras medidas.

Coronavirus en la Argentina

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Fuente: Ministerio de Salud | Johns HopkinsInfografía: Clarín

Las restricciones, como adelantó el jefe de Estado en su mensaje grabado desde Olivos, regirán desde las 0 de este viernes “hasta el 30 de abril inclusive”, aunque desde el Gobierno no descartaron -en línea con los dichos del mandatario- que se adopten nuevas medidas si la curva de contagios continúa en ascenso.

En tanto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó una conferencia de prensa en la que anunció que los comercios deberán cerrar a las 20 en los municipios en fase 3.

“No es una ola lo que está pasando, es un tsunami“, fijo y planteó “severas multas” para aquellos que incumplan las restricciones.

En contrapartida, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, planteó su desacuerdo con la restricción de la circulación, pero anticipó que la Ciudad la va a acatar.

Muertes por coronavirus
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Fuente: Ministerio de Salud | Johns HopkinsInfografía: Clarín

Hasta este jueves, 4.064.154 personas recibieron la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, mientras que poco más de 700 mil completaron el esquema de inmunización, según datos del Monitor Público de Vacunación. La mayoría de las dosis fueron para mayores de 60 años (2,4 millones) y para personal de la salud (1,5 millones).

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Coronavirus

Estados Unidos donó tres hospitales móviles y Argentina pidió ayuda por más vacunas

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El jefe del Comando Sur se reunió con Carla Vizzotti y Agustín Rossi. La intimidad de la charla y los pedidos del Gobierno.

La visita a Buenos Aires del jefe del Comando Sur, Craig S. Faller marcó un clima de notable acercamiento entre el Gobierno y los Estados Unidos, que donó tres hospitales móviles, generadores de oxígeno, equipos de búsqueda y rescate y otros suministros y una capacitación sobre cómo maximizar el uso de esos establecimientos en situaciones de desastre o pandémicas.

Así se comunicó desde la embajada estadounidense luego de la bilateral que mantuvieron con el militar estadounidense los ministros Agustín Rossi (Defensa) y Carla Vizzotti (Salud), cuyas carteras serán las receptoras de la donación, que tiene un valor de U$S 3.5 millones.

En el Apostadero Naval de Buenos Aires, adonde se había desplegado uno de los hospitales donados, Rossi dijo a la prensa que valoraba esa entrega y destacó “la colaboración de Estados Unidos para obtener más vacunas”. Dijo que “más del 50 por ciento del gasto argentino en equipamiento militar proviene de Norteamérica y allí nuestro país tiene la mayor cantidad de representantes en el mundo con tres agregados militares por cada Fuerza y dos oficinas de compra: una de la Armada y otra de la Fuerza Aérea”.

El ministro de Defensa Agustín Rossi con el jefe del Comando Sur, Craig Faller. El almirante estadounidense también se encontró con la ministra de Salud, Carla Vizzotti - Foto. Ministerio de Defensa

El ministro de Defensa Agustín Rossi con el jefe del Comando Sur, Craig Faller. El almirante estadounidense también se encontró con la ministra de Salud, Carla Vizzotti – Foto. Ministerio de Defensa

Así, ante una pregunta de Clarín, Rossi contó que le pidieron a Faller que contemple la situación argentina ante el Fondo Covax, el llamando Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, en el que Estados Unidos aportó U$S 4.500 millones. “Aprovechamos para decirle que tenemos hecha una reserva de 9 millones de dosis pagadas y que cuanto antes las recibiéramos más beneficioso iba a ser para nuestro país, habida cuenta de que Estados Unidos es uno de lo principales aportantes y si se pueden acelerar esas gestiones”

Por su parte, Vizzotti, dijo que no se habían modificado las condiciones que diferenciaron al gobierno de laboratorios estadounidense y sueco Pfizer, por el cual la argentina se quedó sin esas eficaces vacunas contra el Covid. Por el contrario, la ministra dijo que hay contratos con Covax, con Astrazeneca, Gamaleya (por la SputnikV), con CanSino, y Sinopharm y que estaban negociando otros laboratorios, como el indio Barat. “Con Sinovac y Moderna, estuvimos conversando pero nos dijeron que no tienen oportunidad de darnos en este momento”. Argentina depende en los próximos días de 2 millones de Sinopharm que aún no llegan y de 900.000 de AstraZeneca que deberían llegar para fines de abril.

Craig llegó a Buenos Aires en una gira que también lo llevó a Montevideo, y esta jueves a la tarde viajaba a la base naval de Ushuaia, punto estratégico en la navegación antártica. Estuvo en todo momento acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Martín Paleo.

Su visita es marca un gesto importante del gobierno de Alberto Fernández al de Joe Biden, y este al argentino. Las relaciones del gobierno de Cristina y Néstor Kirchner fueron conflictivas con los republicanos como con los demócratas. Tampoco hubo un buen vínculo entre Alberto F. y Donald Trump.

El martes próximo llegará Juan González, el asesor principal del presidente estadounidense en el Consejo Nacional de Seguridad. Y el viernes pasado hablaron por primera vez por teléfono, el canciller Felipe Solá y el secretario de Estado, Antony Blinken. Es un acercamiento central también en el marco de las negociaciones del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar el pago de una deuda de unos 44.000 millones de dólares contraída en 2018

“Estados Unidos “ha trabajado en estrecha colaboración con sus socios argentinos’, dijo por su parte Faller, sin tener contacto con los periodistas. Juntos, hemos realizado 15 donaciones de asistencia humanitaria relacionadas con COVID para apoyar la respuesta de Argentina a la pandemia, entregando equipo de protección, suministros médicos y herramientas de monitoreo y detección, señaló, el almirante, quien si el Senado lo aprueba será reemplazado pronto por la teniente general Laura Richardson. Es la candidata nominada por el presidente Joe Biden para dirigir bajo su administración el Comando Sur, uno de los diez que tiene el Pentágono bajo su jurisdicción. La primera mujer en acceder al cargo si confirma.

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Ciencia

Covid-19: cómo es “EeK”, la nueva cepa japonesa del coronavirus que parece resistir a las vacunas

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La variante presenta una mutación compartida por la cepa sudafricana y brasileña del coronavirus. Su principal amenaza, nivel de contagio y letalidad.

El coronavirus no deja de mutar y las nuevas variantes proliferan en el mundo. A las ya conocidas cepas británica, sudafricana, californiana, ugandesa y de Manaos se suma otra bautizada “Eek”, la cepa japonesa que parece resistir la eficacia de las vacunas.

Un hospital de Tokio en Japón detectó una nueva versión del SARS-CoV-2 que se suma a todas las anteriores y preocupa por los posibles efectos en la población y alerta a los científicos.

La variante presenta la mutación E484K, también conocida como ERIK y compartida por la versión sudafricana y brasileña del coronavirus.

Cómo es EeK, la nueva cepa japonesa que ofrece más resistencia a las vacunas.

Cómo es EeK, la nueva cepa japonesa que ofrece más resistencia a las vacunas.

Su característica más alarmante es que reduce la efectividad de las vacunas porque disminuye la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos producidos al estimular la respuesta inmune que bloquean la entrada del virus en las células.

Mal momento para detectar esta mutación, señalan muchos, apenas unos meses antes del comienzo de los Juegos Olímpicos en Tokio, postergados en 2020 como consecuencia de la pandemia.

Cómo fue detectada

La cepa Eek fue detectada por el Hospital de la Universidad Médica y Dental de Tokio, que constató que 7 de cada 10 de los pacientes testados en marzo por Covid-19 se habían infectado con ella. La secuenciación de las 14 personas positivas comprobó que se trataba del la mutación.

Mujeres jóvenes con mascarillas protectoras frente a la estación de Shibuya en Tokio. Foto: EFE

Mujeres jóvenes con mascarillas protectoras frente a la estación de Shibuya en Tokio. Foto: EFE

Además, en enero y febrero, habían detectado portadores que no habían viajado recientemente al extranjero ni había estado en contacto con personas que lo hubieran hecho, refleja el informe del hospital.

Hoy existen dos ramas principales con esta mutación E484K: la sudafricana y la brasileña. “Lo más probable es que sea una de estas variantes, que se ha estado dispersando en Japón, y evolucionó”, señala Víctor Jiménez Cid, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Microbiología.

La principal amenaza

La mutación de esta variante japonesa afecta a la capacidad para neutralizar la entrada del virus en las células, explica Estanislao Nistal, profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo, y difunde 20minutos.

Un científico de la Universidad de Tokio, en Japón, investiga el Civid-19 Foto: NHK

Un científico de la Universidad de Tokio, en Japón, investiga el Civid-19 Foto: NHK

“Esta mutación afecta bastante a la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos. Cuando nos hemos infectado antes con otras variantes diferentes, algunos anticuerpos no funcionan. Es capaz de reducir la eficacia, pero no la elimina“, profundiza.

En ese sentido, tanto este profesional como otros plantean la posibilidad de reformular en un futuro las vacunas para incluir estas variantes para que puedan ser incluso polivalentes.

Nivel de contagio y letalidad

De acuerdo a lo que reflejan los dos profesionales el medio periodísticos, no está claro que la E484K vaya a a inducir una mayor capacidad de contagio.

De todas maneras, Jiménez Cid considera que se puede inferir del éxito en la prevalencia, porque desplazó a otras variantes.

Los Juegos Olímpicos de Tokio fueron postergados en 2020 por la pandemia del coronavirus. Foto: EFE

Los Juegos Olímpicos de Tokio fueron postergados en 2020 por la pandemia del coronavirus. Foto: EFE

Para ahuyentar temores, los virólogos remarcan que tampoco quedó demostrado que estas nuevas variantes sean más virulentas. Claro que si la transmisibilidad es mayor, aumenta el número de enfermos y, por ende, la saturación de los hospitales, con las consecuencias obvias.

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ADT

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